04/07/17

El "colectivo del futuro", ¿una estafa?

El proyecto fue abandonado y las autoridades lo están desmantelando. Qué ocurrió.


El colectivo del futuro

Hace aproximadamente un año, los medios de comunicación se hacían eco de lo que parecía una ingeniosa solución para mejorar el tráfico en las grandes ciudades.

Se trataba del TEB-1, un colectivo eléctrico elevado que podía circular por encima de los vehículos evitando los tremendos embotellamientos que se producen en hora pico.

A principios de agosto de 2016, se llevó a cabo su primera prueba de viaje en la localidad china de Qinhuangdao (provincia de Hebei), que sirvió para comprobar el sistema de frenado y el consumo de energía.

Bai Zhiming, presidente de la compañía responsable Teb Tech, aseguraba entonces que “se espera que el próximo año haya una nueva prueba de larga distancia”. Esto no ocurrió ni ocurrirá.

Desde aquel test inaugural nada evolucionó en este ambicioso medio de transporte, que no recorrió ni un metro más.

Su estructura de montaje no hizo otra cosa que empeorar aquello que pretendía solucionar: el tráfico. Y es que durante todo este tiempo estuvo ocupando dos carriles (cerrados a la circulación de una concurrida carretera), por lo que las demoras generadas fueron importantes.

Según publica la CNN, la empresa responsable no dio ninguna explicación sobre el asunto (de hecho, abandonó sus oficinas y desapareció), mientras que las autoridades locales ordenaron que se desmantele el proyecto y reparen el asfalto para que todo pueda volver a la normalidad.

Algunos medios de comunicación chinos consideran que todo se trató de una estrategia publicitaria para buscar inversores. A día de hoy se ignora dónde está el dinero y se especula con una posible estafa.

Ciudades como Nanyang, Shenyang, Tianjin y Zhoukou estaban interesadas en introducir este medio de transporte en su red de carreteras.

El prototipo TEB-1, con una logitud de 22 metros y una anchura de 7,8, podía albergar hasta 300 pasajeros, una cifra que podría ampliarse a 1.400, según la compañía creadora.

Su diseño le permitía circular por encima de vehículos y alcanzar una velocidad punta de 60 km/h (el test se hizo a 10 km/h). Una de las ventajas más importantes que ofrecía era su costo de fabricación, ya que era muy inferior al que conlleva expandir el transporte público bajo tierra.

Fuente: Clarín