27/01/17

Trump lleva a EE.UU. a una crisis inédita con México

En medio de un conflicto sin antecedentes en 50 años, Peña Nieto canceló su visita a Washington; la Casa Blanca quiere financiar el muro gravando las importaciones de ese país

WASHINGTON.- Sólo seis días como presidente de Estados Unidos le bastaron a Donald Trump para desatar una crisis sin precedente en el último medio siglo con México, su aliado comercial y político más importante hasta ahora en la región, y sumió en la confusión a buena parte del Partido Republicano y de la diplomacia regional.

Nadie en esta ciudad sabía anoche qué otras derivaciones tendrá este conflicto sin igual en la historia reciente.

Luego de que Trump habilitara anteayer la construcción del muro, su par mexicano,Enrique Peña Nieto , bajo una enorme presión interna, canceló ayer su encuentro del martes próximo en Washington.

El mandatario norteamericano dijo, después, que la cancelación había sido una decisión común y la Casa Blanca afirmó su intención de cobrar un fuerte arancel a todas las importaciones que lleguen del vecino país, si éste no paga la construcción de la valla fronteriza.

El vocero de la Casa Blanca, Sean Spicer, habló de hasta un 20% de impuesto, pero luego pareció dar marcha atrás.

"Estoy preocupado. Esto puede terminar en una guerra comercial en perjuicio de los trabajadores norteamericanos, que reciben millones de dólares a cambio de sus exportaciones a México", advirtió el demócrata con mayor rango en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Bob Menendez.

Lo que hasta ahora fue uno de los procesos de integración más intensos en la geografía regional entró anoche en una fase desconocida. Al grito de "Estados Unidos primero", 20 años de curso político parecían dar vuelta de página rumbo a lo incierto.

El tenor de los mensajes que se difundieron por Twitter no dejó dudas sobre la tensa situación.

Para Trump la cuestión se expresa de modo simple. O México paga los cerca de 15.000 millones de dólares que se estima que costará el controvertido muro -cuya construcción anunció anteayer- o se acaba el modelo de integración en todos los frentes que ambos países mantienen desde hace 20 años.

Nunca, en todos estos años, se llegó a un desencuentro de este tipo. "No es un camino que yo quiera seguir. Pero no me dejan otra opción", insistió el magnate norteamericano. Lo hizo de manera pública, para que no queden dudas de que su intención es ir a fondo. "No tiene sentido que Peña Nieto y yo nos encontremos si es que no están dispuestos a pagar. Sería estéril. O pagan o cancelan el encuentro", desafió Trump por la red social.

Fue con un lenguaje y una forma inéditas en la relación bilateral. Funcionarios mexicanos admitieron a la nacion en esta ciudad una misma dosis de desconcierto y de indignación.

Sumamente incómodo, Peña Nieto optó por la única salida que encontró y anunció lo que no quería hacer: dejó sin efecto su visita a la Casa Blanca. La escalada subió tan fuerte y tan rápido que el mexicano adoptó ese curso cuando ya casi no tenía espacio para maniobrar domésticamente.

Pero una vez que las cosas llegaron a ese extremo, el norteamericano le asestó un nuevo golpe. Lo hizo al corregir, una vez más, y en forma pública, lo dichos del mexicano.

Desde el relato de Trump, no es que Peña Nieto haya decidido no ir a Washington, sino que ambos "acordaron" cancelarlo. Lo cual marca una enorme diferencia, sobre todo de cara al intenso desgaste interno que sufre Peña Nieto desde que el norteamericano dio vuelta la agenda bilateral.

El conflicto generó preocupación en la región. El gobierno de Brasil, por ejemplo, pidió a ambos países recurrir al diálogo para llegar a un "entendimiento".

La carga llegó en un día en el que Trump defendió su agenda ante legisladores republicanos y buscó alinearlos. También, en una jornada en la que se llevó la cabeza de varios funcionarios del Departamento de Estado y del jefe de la Patrulla Fronteriza, Mark Morgan, que confirmó haber recibido el pedido de la Casa Blanca para que deje su puesto.

La nueva administración no quiere dudas sobre a quién quiere en puestos clave para llevar adelante su agenda. "Queremos trabajar rápido y bien", sostuvo el presidente, al repetir el mensaje ante legisladores y funcionarios republicanos.

"Es bueno ganar elecciones. Hacía mucho que esto no ocurría", les recordó, a modo de aperitivo, al exponer su agenda. Ante ellos se mostró como el nuevo líder y cosechó aplausos ante cada enunciado de su plan. "Hice en cinco días lo que para muchos llevó ocho años", ironizó.

Pero fue evidente que los aplausos fueron un poco más tibios cuando llegó el turno del muro y de la nueva relación que quiere imponer a México. De todos modos, hasta Paul Ryan, el republicano que más resistencia había mostrado, terminó al lado del presidente y aplaudiendo.

Ryan, titular de la Cámara de Representantes, mostró serios reparos sobre los 15.000 millones de dólares que, según cálculos informales, podría deparar la obra.

"Si hay algo que yo sé es construir, y en eso no me van a detener", insistió el magnate. Con eso defendió, una vez más, el muro y la necesidad de una "nueva relación" con México, que parta de renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta, por su sigla en inglés), en el que participa Canadá.

Desde su perspectiva, lo único que produjo el Nafta es "un déficit comercial de 60.000 millones de dólares" y la pérdida de "miles y miles de puestos de trabajo", que se fueron al país vecino. "Es un desastre y no vamos a permitirlo", repitió.

"Mientras México no trate a Estados Unidos con respeto y de modo justo y equitativo, no tiene sentido que su presidente y yo nos encontremos. Sería estéril", insistió. La crisis sigue servida. Trump cerró el día exultante.

"Si México no está dispuesto a pagar por el muro, que es extremadamente necesario, entonces sería mejor cancelar el encuentro [con Enrique Peña Nieto]"

"A menos que México vaya a tratar a Estados Unidos de forma justa, con respeto, esa reunión [con Enrique Peña Nieto] sería estéril y quiero seguir una ruta diferente. No tenemos opción""El mundo se ha aprovechado de nosotros durante muchos años. Ya no será así"

"Habrá muchos acuerdos comerciales, pero de uno en uno. Se acabaron esos mejunjes"

"Si un país no nos trata de manera justa, le enviamos una nota de finiquito del acuerdo con 30 días de antelación"

Fuente: La Nación